Jazz rock y folklore cubano en el aniversario 10 de la casa del jazz: The Music Village

Por: Estefanía Romero

Fotos: Cortesía de Fausto Villanueva

Albertico Lescay: De Miles, la Mahavishnu Orchestra y el folklore de Santiago, Cuba

Albertico, multiinstrumentista y compositor cubano, revivió varias eras de Miles Davis, al mostrar una clara influencia del trompetista que más veces revolucionó la música en el siglo XX. La noche comenzó con un cool jazz, aquel caracterizado por un sonido suave, largo, fuerte y brillante en la trompeta. Pero pronto llegaría la novedad: el uso de samples que traían una voz cubana. Eventualmente se sumaron las demás piezas del ensamble.

Con Aarón Flores en la guitarra, un feeling santanezco se incorporó a la sala y llegamos directo al jazz rock o jazz fusión, que tuvo su auge en los años 70; también Miles fue partícipe de esta época.

De izquiera a derecha: Albertico Lescay, Aarón Flores, Diego Franco, Reynier Limonta.

Reynier Limonta en la batería y Rinier Nariño a cargo de la percusión afrocubana nos inyectaron con la aguja del latin jazz, aquella que comenzó con Irakere en 1967, viajó hasta Satélite, a “la casa de Fausto”. Espectacular el trabajo creativo de ambas voces. El mismo Lescay indicó al inicio del concierto que su música era una combinación de jazz con el sonido folklórico de su Santiago, Cuba.

Diego Franco, el joven saxofonista mexicano de gran sonido, fue invitado a colaborar, con lo que añadió una dimensión fantástica al ensamble. Su dominio del instrumento, imaginación, búsqueda de horizontes y manejos tímbricos lo convierten en uno de los músicos más comprometidos que tenemos. Eso importa, pues el despliegue de conocimientos es nada sin una fuerza tan sensible como la de Franco.

Otra vibe que se me vino a la mente durante el concierto fue la riqueza orquestal de la Mahavishnu Orchestra, en sus momentos más “meditativos”. Si bien aquí, con Lescay, se contó con un ensamble de menos instrumentos, la densidad artística y la inteligencia de las progresiones fueron capaces de rememorar semejante proyecto que dio luz a los años 70, con la batuta del John McLaughlin.

En varios temas surgió también una evidente influencia del periodo eléctrico de Miles Davis, cuyo pináculo se dio en los 80, llevando así el rock y el jazz hacia nuevas formas de entretejerse. Fue cuando el trompetista agregó el uso de sintetizadores, mientras construía toda una nueva forma de valorar la música a lado de personajes como Wayne Shorter, Chick Corea y Herbie Hancock.

Un recurso particular de Lescay, muy bien logrado y bastante especial, entre otros motivos sintetizados y divertidos, fue la realización de scats con una voz sintetizada en el teclado. Vaya manera de celebrar el Día del Rock.

Albertico Lescay.

Otras composiciones llevaron el sonido clásico de la trompeta con sordina de Miles. Casi toda la noche se utilizaron transiciones realizadas con samples. Hubo una pieza en particular que se acercó bastante al hip hop, dándonos con ello un sentido del hoy. Encantador, pues son pocos los jazzistas en latinoamérica que están observando esta “nueva” forma de mover el jazz.

Un detallazo de la noche fue que Magda Macle, cantante cubana, se subió a compartir un par de canciones. “Qué te importa que te ame si tú no me quieres ya…”. Voz bellísima, absoluta capacidad improvisativa, conocimiento y presencia escénica. Su dominio armónico, rítmico, fuerza melódica, uso de matices, son invaluables. Mis respetos; es de verdad un descanso escuchar una cantante de jazz que sí sabe hacerlo en este país.

Finalmente, aplaudiré que los espacios de improvisación libre tuvieron sentido y un discurso; como siempre debería ser.

De izquiera a derecha: Albertico Lescay, Felipe Gordillo, Magda Macle.

El jam

Era lógico que una fiesta como esta terminara en jam. Muchos amigos y conocidos se subieron a interpretar algunos standards de jazz.

Entre las aportaciones notables se tuvo la del pianista Daniel López Infanzón, sobrino de Héctor Infanzón; y, más adelante, por su lado, la del maestro Felipe Gordillo al piano, en compañía de la violinista Yikal Ramos, quienes mostraron algunos temas originales de Gordillo, manteniendo la atención y aplausos vivos hasta altas horas de la madrugada.

Felipe Gordillo.

10 años de The Music Village: Más de 80 conciertos

Fausto Villanueva es el fundador y director de The Music Village, una casa exclusiva y espacio de primer mundo del jazz y otras músicas en México, sin fines de lucro, a donde acudimos melómanos, músicos y camaradas. Fausto ha logrado impulsar, dar espacio y apoyo a un sinnúmero de artistas mexicanos e internacionales; su generosidad y amor por la música lo han convertido en un ícono querido dentro del círculo jazzístico.

Gracias, amigo Fausto, porque si el mundo tuviera más personas como tú, significaría que finamente comprendimos para qué vinimos a este trayecto tan lindo que se llama vida. ¡Enhorabuena y que vengan cien años más de TMV!

Estefanía Romero y Fausto Villanueva.

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