Documentales light de músicos sin su música: “Piazzolla…”

Por: Estefanía Romero

Piazzolla: los años del tiburón es un documental que, a pesar de narrar lo que se esperaría de una biografía, carece de la verdadera personalidad de Piazzolla y del corazón musical que hizo a este compositor.

Es un proyecto neutro que borra opiniones y posturas del bandoneonista, incluso reprime severamente la naturaleza de los sentimientos de Piazzolla y de la gente a su alrededor. Me parece que parte de la intención está sujeta a la nociva tendencia de crear obras políticamente correctas. No se menciona, por ejemplo, que Astor odiaba el tango desde niño, pues para él era la música que hacía llorar a sus padres migrantes en la desconocida ciudad de Nueva York; además que le aburría, pues notaba que el tango no había evolucionado en años.

No se explica que Astor aborrecía la cultura del tanguero cuando, de grande, este se fue a vivir a Buenos Aires, para por fin dar inicio a su vida como creador, lejos de sus amados padres. Ya en la capital, Astor llega a un pequeño departamento de gran austeridad, donde vivía otro músico. A nuestro protagonista le molestaron las condiciones precarias en las que era normal que viviese un músico de su país y se decidió a no vivir así nunca más. Con el paso del tiempo, mientras otros tangueros se iban a la fiesta y tocaban sus repertorios de siempre, Astor se encerraba a estudiar; incluso se dice que no les gustaba su temperamento, pues no temía decir que él iba a ser un gran compositor, no un mediocre como todos ellos, tangueros de burdel.

Se pinta a Astor como un gran padre, hasta que decidió cambiar, cuando la biografía que Diana Piazzolla dice que en realidad fue un hombre en absoluto dedicado a su música.

En este documental, que es más biográfico que musical y cuyo propósito aparente es abordar a la persona y no al músico (¿cómo demonios se puede hacer eso cuando hablas de uno de los más grandes compositores de la historia?), ni siquiera intenta ver cómo fue la relación entre Astor y su instrumento, Astor y sus primeros maestros, Astor y el mundo externo que le rodeaba, o sus procesos como artista.

Se evita toda posibilidad de análisis y comprensión del por qué Piazzolla cambió el rumbo del tango, o de cómo integró a Bartök y Stravinsky en su composición. Apenas se dice cómo el jazz despertó gran parte de su amor por la música, cuando Astor solía ir de niño a sentarse afuera de los bares de Nueva York, para escuchar a Cab Calloway y otros personajes de la época.

Este intento tampoco aborda las evoluciones musicales del mismo Piazzolla, su relación con sus músicos, la forma en que dirigía sus ensambles. Los diálogos sólo son comprensibles si ya tienes una idea de la vida y temperamento del personaje; si no, quedan como alusiones crípticas y, por lo tanto, intrascendentes para aquel que quisiera comenzar a aprender del compositor.

Además, “los años del tiburón” fueron los últimos años de la vida de Piazzolla, tiempo en el que este se enajenó con dichos animales. Es por esto que el título me obliga a pensar que de eso se trata el documental: los últimos años de Piazzolla, de los cuales sabemos menos. Pero, no es así.

Yo no soy crítica de cine, pero quisiera que cualquier esfuerzo sea el mejor de su tipo para salvar y comunicar historias. Algo que puedo aplaudir de este producto, es el rescate de imágenes y fragmentos de entrevistas a Astor que yo no había visto antes, desde mis posibilidades en México. Sin embargo, creo que faltaron posturas claras y una revisión sensible de la biografía de Astor, escrita por su hija, Diana Piazzolla.

Si quisieran ver este documental, está en actual exhibición en la Cineteca Nacional de la CDMX. Sin embargo, yo les aconsejaría comprar Astor Piazzolla in Potrait, de Mick Dibb (2004).

Bibliografía:

Dibb, M. (director). (2004). Astor Piazzolla in Portrait [cinta documental]. BBC Worldwide.

Gazio, F y Rosenfeld, D. (productores) y Rosenfeld, D. (director). (2018). Piazzolla, los años del tiburón [cinta documental]. Argentina.

Piazzolla, D (1987). Astor. Argentina: Emece.

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