“Tocaré con el corazón para todos”: Osmany Paredes en entrevista

Por: Estefanía Romero

Concierto magistral presentará el compositor y pianista cubano, Osmany Paredes, hoy por la noche, en el Teatro de la Ciudad, de Chihuahua, como parte del Festival Internacional de Jazz Armando Núñez 2025.

En el evento escucharemos a Osmany interpretar, en cuarteto, música de cada uno de sus discos de jazz entretejido con estilos latinos, me refiero a las obras: Osmany Paredes & Menduvia (2003), Passages (2013), Trío Time (2013), e Inside My Roots (2023). El último es descrito por Osmany como un bosquejo de sus raíces, de la música de cubana. Asimismo, Osmany tiene previsto que su proyecto interpretará temas clásicos del jazz (lo que en la cultura del jazz conocemos como standard), entre otras sorpresas.

Tuve el gusto de encontrarme con el maestro Paredes, para ofrecer a los lectores de Bop Spots esta fantástica conversación con él sobre su música y su persona. ¡Ojalá la disfruten tanto como yo!

 

Osmany Paredes en entrevista para Bop Spots, en el marco del Festival Internacional de Jazz Armando Núñez, de la ciudad de Chihuahua, 2025.

 

Estefanía: Cada músico tiene cierta comunión con su instrumento, ¿cómo se dio esa unión entre tú y el piano?

Osmany Paredes: Empecé en la música a los tres años porque mi papá es músico, toca percusión y un poco de trombón. Él fue el que me llevó desde pequeño a conocer de las raíces cubanas. Él quería que nosotros, mi hermano y yo, tocáramos un instrumento con el que pudiéramos expresarnos diferente; él tuvo muchas ideas musicales, pero no sabía escribir música. Entonces hice pruebas en la escuela, eran para violín y piano… comencé con el piano. Fue la mejor decisión que tomé. Con el piano hice una conexión desde hace muchos años, es mi complemento.

E: Arturo Sandoval ha comentado que en Cuba hubo un momento en que estuvo prohibido o muy mal visto consumir o tocar jazz; sin embargo, periodistas cubanos me han dicho lo contrario. ¿Qué te tocó vivir a ti en relación con esto?

O: En Cuba siempre ha habido un gran nivel musical. Ha habido influencia del jazz desde que tengo uso de razón y hasta antes de eso. En este caso, yo estoy agradecido por toda la educación que recibí en Cuba; pero sí está ese factor de que a nosotros no nos enseñan jazz, ni siquiera música cubana. La música no te la enseñan como una asignatura, igual y te puedes encontrar un maestro que te dé alguna noción o algo. En el caso mío yo tuve a mi padre. Como él tocaba en una orquesta grande, en Santa Clara, de donde soy, yo iba a muchos ensayos y siempre estaba pendiente. Mi papá habló con varios amigos de él que tocaban piano, guitarra, eran arreglistas; y de niño siempre tuve su apoyo, me dieron informaciones que no había en la escuela.

Yo no viví en esa etapa cuando no se podía tocar jazz, pero [tocar jazz] tampoco era “lo más indicado”. Yo me gradué de piano clásico, pero por mi cuenta llevaba la música popular… después me fui a la Habana a estudiar jazz en la Escuela Nacional, ahí tenía que estudiar solo, buscaba herramientas y tuve la dicha de poder escuchar a los mejores grupos que había en ese momento en Cuba, que ya no existen; estaban Arturo Sandoval, Irakere, Chucho Valdés, Gonzalo Rubalcaba, Emiliano Salvador, AfroCuba, Opus 13… todos esos grupos pude verlos en vivo, eso ya no se repite, la maravilla de esos grupos ya no existe. Eso era como una inyección para mí. También vi a los músicos extranjeros que iban al festival: Dizzy Gillespie, Giovanni Hidalgo… muchos que iban en ese momento. Nosotros nos las arreglábamos porque como estudiantes al fin, no teníamos las condiciones y los recursos para entrar a esos festivales, pero siempre buscábamos y entrábamos. Fue una etapa muy bonita, me alegro de haber vivido ese tiempo. Esa fue la conexión con el jazz.

Con los años ha ido cambiando en Cuba, hay muchos muchachos siguiendo la línea del jazz… pero sí, años atrás fue otra era.

 

Osmany Paredes. Cortesía de Osmany Paredes.

 

E: ¿En qué momento decides irte a Nueva York? A sabiendas de lo fuerte que es el jazz allá.

O: Siempre tuve esa idea. Mi meta era que yo tenía que ir a Estados Unidos, porque es donde se hizo, donde se toca, donde están los mayores exponentes de uno de mis géneros favoritos, que yo he admirado desde muchacho.

También vine a México, once años, toqué con la mayoría de los jazzistas que estaban en la escena en ese tiempo, con jazzistas cubanos, otros extranjeros. Llegó un momento en que dije “ya es tiempo de dar otro paso”. Ni siquiera sabía pa’ dónde iba a ir, no tenía idea de qué ciudad. Estando en México, viajé a Los Angeles a tocar con Amaury Gutiérrez en un festival, Celia Cruz cerró el festival. Me quedé unos días para ver la ciudad. Corroboré que quería irme a Estados Unidos.  

Me empezaron a llamar de Boston, un disco mío acababa de salir: Menduvia. Lo sacó Universal Music Latino, en Estados Unidos y Puerto Rico. Comenzó la incertidumbre, finalmente me fui a Boston unos cuatro años y de ahí me mudé a Nueva York, donde ya voy para 20 años.

Muy contento porque he tenido la oportunidad de colaborar con varios artistas buenos y de viajar por todos los lugares. Los objetivos eran tener contacto con músicos de todas las nacionalidades, poder intercambiar, conocer, estar abierto para poder aprender nuevas cosas, tener nuevos retos. NY es uno de los lugares perfectos para eso.

E: ¿En qué momento de tu evolución artística te encuentras?

O: Todas las etapas que he vivido hasta ahora, personales y musicales me han servido. Empecé en Santa Clara, a los 15 años me fui a La Habana, de ahí a CDMX… todo eso me ha ayudado a evolucionar personal y musicalmente; convivir, tocar, ser parte de diferentes proyectos te ayuda a crecer, a superarte, en tu forma de componer, de improvisar, de ejecutar…

En EU valoran mucho que seas solista, pero también que puedas ser parte de otro grupo, porque eso da una idea de qué tanta capacidad puedes tener. Cuando llegué allá un músico importante me dijo “acá siempre hacen falta músicos… lo importante no es que te llamen, sino que te vuelvan a llamar”.  La idea es que hay que estar preparado para lo que venga, aunque siempre te sorprenden, la música es así.

El músico nunca termina, siempre tiene que estar buscando, trabajando, tratando de hacer cosas nuevas. No me siento realizado, pero me siento contento, todavía quedan muchas cosas con hacer, sigo componiendo, contento con mi último disco… ahora estoy en proceso para programar el próximo. Trato de estar en movimiento siempre.

E: De todos esos tesoros que vas persiguiendo y que vas encontrando, ¿qué es lo que nutre más tu discurso como compositor?

O: No hay algo específico. Los músicos, cada uno, tiene una visión diferente, las musas son diferentes. A mí me gusta escuchar música de todo tipo, conocer a artistas nuevos… eso lo tengo de mi papá, a pesar de su edad, él sigue buscando lo nuevo; cuando lo veo, él me dice “dame una lista de lo que se está escuchando ahora”.

 

Osmany Paredes en entrevista con Estefanía Romero, para Bop Spots, en el marco del Festival Internacional de Jazz Armando Núñez, de la ciudad de Chihuahua, 2025.

 

E: ¿Cómo se llama tu papá?

O: Guillermo Paredes. Él es mi Dios, mi primera influencia y la más importante. Por él yo estoy aquí ahora. Él fue la guía mía. Él es de lo que más tiene que ver conmigo, siempre está en mi música. De hecho, mi último disco se lo dediqué a él.

Uno tiene diferentes cosas que te motivan para componer: viajar. Hay quienes componen primero la armonía, luego la melodía, o al revés, es un proceso que cada quien hace diferente. Yo no estudié composición como tal, pero el estar vivo ya inspira mucho para componer o seguir tocando.

E: ¿Quiénes te acompañan hoy en tu concierto del FIJAN?

O:  Yubel Téllez, de Cuba, en el contrabajo. De México: Miguel Perea, en la batería y Miguel Cruz en las percusiones. 

E: ¿Te gustaría compartir algo más?

O: Es un placer estar aquí en Chihuahua. Siempre lo repito, pero aunque lo diga mil veces, para mí siempre es un gusto regresar y tocar acá en México, porque es mi segunda patria, me ha dado mucho y yo agradezco eso.

Tocar para el público mexicano para mí es un gusto porque siento que de cierta forma le estoy regresando un poquito de lo mucho mucho que me han dado.

Si me acompañan hoy en el Teatro de la Ciudad yo voy a estar súper contento. Tocaré con el corazón para todos.